Soy de un tiempo ancestral,
un tiempo en que los hombres
vivían en total armonía
con los espíritus animales.
Una armonía tan perfecta
que a la vez era el equilibrio
más delicado que existiera.
Como era de esperarse,
dicho equilibrio se rompió
y fue justamente por el accionar del ser humano
que así ocurrió.
Los ancestrales espíritus animales
abandonaron este plano
y dejaron a los hombres aquí para
que aprendieran a vivir
con las consecuencias de sus actos.
y los hombres siguieron poblando las tierras,
privados de los recuerdos de esos días ahora tan lejanos.
Afortunadamente en los últimos tiempos,
más níños han nacido bendecidos
por uno de estos espíritus de antaño,
los cuales detectan pequeños atisbos de esperanza
por los cuales vale la pena regresar.
Uno de esos espíritus reside en mí.
El espíritu del Lobo Guardián habita en mi interior.


No hay comentarios:
Publicar un comentario